Bautista fue todavía más directo: “no le tiembla la mano para tomar decisiones clave”.
Además, destacó la reacción de la gobernadora ante crisis como las inundaciones y el reciente derrame de hidrocarburo, temas donde —para bien o para mal— ha dado la cara.
El mensaje político también lleva destinatario interno: ‘Cuitlahuistas’ que no quitan el dedo del renglón y regatean por debajo del agua cualquier buen resultado de Rocío Nahle.
Porque cuando Bautista dice que Nahle “jamás se convertiría en un lastre”, también marca distancia con viejos episodios que todavía pesan dentro del obradorismo veracruzano ya que, en política, cuando empiezan las comparaciones internas, es porque la sucesión del 2030 ya comenzó a respirarse.
Y, la pregunta que desde luego brinca es, ¿No habrá otros más en Morena que opinen como Esteban Bautista? |