Y luego vino la línea que más ruido hizo en el perol político:
“Con respecto a las declaraciones del maestro Atanasio García Durán, mi querido y apreciado padre, coincido con lo que el Secretario de Gobierno, Don Ricardo Ahued, expresó, por fortuna en nuestro estado hay libertad de expresión, pero no necesariamente todos estamos obligados a compartir esos puntos de vista”.
Con ello, Cuitláhuac no solo se deslindó… también mandó señal de disciplina política interna.
Pero Cuitláhuac no se quedó en eso, sino que sentenció:
“No podrán vernos divididos los de enfrente, al menos de mi parte no”.
La lectura política es inevitable: en Morena saben que cualquier fisura pública hoy vale oro para la oposición rumbo al 2027 y 2030.
Pero, aunque el exgobernador salió a apagar el incendio, la lumbre ha dejado humo que durará el tiempo que Rocío Nahle quiera dejar que corra. Porque en política, cuando un padre habla, pero el hijo tiene que salir a aclarar, es porque el mensaje salió del corazón y no de la cabeza. |