Especiales PAD



¡No más héroes!


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2010-11-24  
10:03
Editorial publicada en el periódico Unomásuno. Sí buscábamos un héroe, ya lo tenemos. El pasado 13 noviembre, don Alejo Garza Tamez defendió con su vida el rancho de su propiedad, ante la amenaza del narco de que se lo arrebatarían de manera ilegal. Se atrincheró, al verse rodeado, se defendió, mató a cuatro y Pagó con su vida, pero evitó que los sicarios se quedaran con su patrimonio. Dos semanas antes al rancho San José de don Alejo, en las inmediaciones de la presa Padilla, a 15 kilómetros de Ciudad Victoria, capital del acosado Tamaulipas, un armado le dio un ultimátum de 24 horas para que les entregara la propiedad y se fuera. El hombre, de 77 años, empresario maderero y cazador, no se arredró, al contrario, se preparó para el eventual encuentro con los sicarios. Era reconocido por su honradez, valor y bondad. Lo cual quedó demostrado, al solicitar un día antes de que se cumpliera el plazo a sus empleados que no se presentaran a trabajar, no arriesgó a nadie en su valiente jornada. Preparó con calma su defensa, aceitó pistolas y rifles deportivos y los colocó en cada puerta y ventana de su finca. Los asesinos fueron puntuales, llegaron a las 4:00 de la mañana. Pensaron, como había ocurrido antes, que ante su numerosa ventaja en gente y armas, no encontrarían resistencia, pero fue todo lo contrarié, don Alejo comenzó a disparar en su defensa, alcanzó a matar a cuatro e hirió a dos. Los sicarios pensaron que había otro grupo adentro, pues no lograban penetrar, al contrario, veían como caían, por lo que cambiaron de estrategia y comenzaron a lanzar granadas para acabar con la resistencia. Finalmente lograron su objetivo y entraron en el inmueble, al ver que un solo hombre había acabado con tantos, no pudieron contener la rabia y rociaron de balas el cuerpo ya inerte. Sólo fue otra muestra de su cobardía. Como en el cine, un solo buen hombre y de corazón valiente y noble, sacrifica su vida y logra su objetivo, Los malos no se pudieron quedar con el rancho. Don Alejo les hizo saber con su vida que su rancho no se los dejaría y les impidió el despojo. Y seguramente no faltará quien intente tomar la historia real, termine en un argumento de ficción y todo concluya en una pantalla cinematográfica, con el héroe a tope. Don Alejo Garza Tamez, norteño de cepa, nació en 1933 en allende, Nuevo León, su infancia transcurrió en una de las zonas más boscosas del estado, por lo que de su padre aprendió, con sus hermanos, a trabajar, aserrar y vender madera, por lo que viajaban constantemente a Parral, Chihuahua, y a El Salto, Durango, para comprarla y luego la vendían en Monterrey. Con el tiempo su familia fundaría en el estado regio la maderera El Salto, establecería sucursales en Allende, su tierra natal, y Montemorelos; también fue promotor de la avicultura. Con su hermano Rodolfo compraron en Tamaulipas el rancho San José, mismo que dividieron. Don Alejo se quedó con la parte que colinda con la presa Padilla y Rodolfo con el extremo situado junto al río Corona. Esta es la propiedad que querían los sicarios, pero un hombre férreo, se los impidió, aunque tuvo que morir para logarlo. Pero más allá del sacrificio de un héroe, Don Alejo será de ahora en adelante un referente que se convertirá en la piedra en el zapato de una estrategia de lucha contra el narco que no ha dado los resultados esperados y sobre todo, de que todavía no se sabe si de verdad se va ganando la batalla. Las fuerzas federales, al igual que a don Alejo, están dejando a muchos mexicanos solos en la defensa de sus propiedades. Este héroe, avisó con tiempo que sería atacado, pero nadie acudió en su defensa, sino hasta que los hechos ya se habían consumado. Son recurrentes las historias de personas, sobre todo en la zona fronteriza con Estados Unidos, que son obligadas a abandonar, ranchos e incluso pueblos enteros, para permitir, la siembra, cosecha, paso libre y comercialización a la mercancía ilegal de los narcotraficantes. Sin embargo, es evidente que algo está fallando, pues las instituciones de seguridad y de cualquier otro rubro, no están logrando proteger a los hombres honestos y que sólo quieren una manera pacífica de prosperar por su propio esfuerzo. No queremos más héroes, sólo queremos que los mexicanos se sientan seguros en su propio país, que con su esfuerzo prosperen, sin que algún día un grupo cobarde de sicarios se presenten a arrebatarles lo que lograron con años de esfuerzo y no tengan que pagar con su vida la defensa de su patrimonio.

 
 
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