Consecuentemente, en función del temperamento de cada niño habrá que planificar las clases de yoga con unos tipos de ejercicios u otros. No se puede planificar una práctica estándar del yoga igual para todos los tipos de niños, sino que antes tenemos que estudiar y analizar el temperamento de cada uno. Hay que tener en cuenta diversas características que luego influirán en la formación de una personalidad y de un desarrollo físico normal o desviado. Estas características son:
- Nivel de actividad del niño: frecuencia y rapidez de sus movimientos.
- Regularidad o irregularidad en sus funciones fisiológicas: sueño, hambre, etc.
- Reacción a experiencias nuevas como un dormitorio nuevo o estar con personas desconocidas.
- Mínima fuerza o estímulo necesarios para llamar su atención para realizar un nuevo movimiento o actividad.
Energía de expansión en la que expresa sus , estados de ánimos, deseos, ilusiones, etc.
- Facilidad con la que su atención de desvía de una a otra actividad por algún estímulo periférico.
- Tiempo de atención ininterrumpida hacia una actividad simple como ver la televisión o hacia una postura.
Por todo ello el yoga es una actividad muy recomendada para los niños, un juego que favorece su desarrollo en todos los sentidos y le ayuda a relajarse, concentrarse y llevar una vida más tranquila ahora y en el futuro, manteniendo siempre una actitud positiva.
(Extracto tomado de guiainfantil.com)
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