Ahí está la jiribilla política. La presencia de los integrantes de la minibancada “Veracruz nos une”, ante casi 30 periodistas de la Asociación de Comunicadores de Veracruz (ACOVER), pareció medición de temperatura rumbo al 2030.
- En paralelo, Ana Rosa Valdés se declaró lista para una federal y se apresuró a decir que el PRI está como está porque ha habido mucho “desleal” que ha abandonado al partido que les dio todo. El comentario, por cierto, levantó cejas, pues junto a ella estaba Héctor que sin tapujos señaló que sí brincaría a otra coalición incluso dejando al PRI atrás, lo que a trastupijes quiso recomponer Ana Rosa, pero el daño estaba hecho. En unos pocos años se verá si Héctor brinca de partido y quienes hoy comparten el pan y la sal, se llamarán a sí mismos “desleales”.
- Por su parte, la diputada del PAN Monserrat Ortega, dejó sentir que el relevo en la dirigencia estatal Azul podría devolverle oxígeno al partido… y de paso colocarla en la antesala del mando. Fue, de los tres, la que convenció más por la congruencia entre su decir y su trayectoria, y seguro vendrán cosas interesantes con ella. No la pierda de vista.
Eso sí, hay que decirlo, detrás del “nada nuevo bajo el Sol” ya se mueven piezas que huelen a coalición, ruptura y candidaturas recicladas.
Lo que también es cierto es que el discurso que utilizan es popular y se ve que confían que los programas sociales que opera Morena no han impactado en la dirección del voto, como se ha visto en las elecciones municipales pasadas y hasta en la elección de agentes municipales, en las que muchos de los alcaldes de la coalición en el poder han demostrado poca penetración y fuerza política.
La pregunta es si, de persistir ese rumbo, la oposición podría regresar al poder como ya lo hizo el PRI después de dos sexenios panistas en los que parecía un cadáver andante.
¡Aguas! |