No se trata de sustituir al T-MEC ni de darle la espalda a Norteamérica. Sería imposible. Pero sí de construir un segundo piso económico que permita a México llegar con mejores cartas a la mesa de negociación.
Los beneficios potenciales son relevantes: eliminación de aranceles para la inmensa mayoría de los productos intercambiados, mayores oportunidades de exportación y mejores condiciones para atraer inversiones vinculadas con sectores estratégicos como electromovilidad, manufactura avanzada y semiconductores.
En términos políticos, el acuerdo también deja ganadores.
La principal beneficiada es la presidenta Claudia Sheinbaum, porque envía una señal de estabilidad y capacidad de interlocución internacional en momentos especialmente delicados para la relación con Estados Unidos.
Pero también emerge una figura que supera con éxito su primera gran prueba internacional: Roberto Velasco. Su participación en la cumbre y en la consolidación del acuerdo le aporta visibilidad, legitimidad y una carta de presentación propia dentro del gabinete.
Y desde luego sale fortalecido Marcelo Ebrard, quien continúa ocupando el espacio del operador económico del gobierno federal y que ahora tendrá la responsabilidad de conducir la siguiente negociación clave: el futuro del T-MEC.
Falta mucho camino para hablar seriamente de sucesiones. Pero en política las grandes carreras suelen comenzar con victorias concretas. Y mientras el T-MEC sigue pendiente, México ya consiguió algo importante: llegar a esa negociación con una puerta más abierta hacia Europa y con menos necesidad de depender de una sola mesa.
Y esos son solo los hechos, falta ver lo que sigue y a quienes beneficiará más políticamente sobre todo para lo que vendrá en el 2030, pero los que han visto ríos de política correr saben que las sucesiones se construyen con resultados y circunstancias.
Hoy la fotografía favorece a Claudia Sheinbaum, fortalece a Roberto Velasco y mantiene a Marcelo Ebrard en el centro de las grandes decisiones económicas del país.
Mañana quién sabe. En política los nombres cambian, las alianzas se mueven y las lealtades se negocian y muchas veces a los de casa se les sacrifica. Lo único que permanece son los resultados. Y este día México abre la puerta de Europa mientras espera el desenlace del T-MEC.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |