No se trata únicamente de una persona. Quien ocupe la titularidad de la SEV terminará enfrentando el mismo fenómeno mientras intente poner orden en un sistema donde históricamente la asignación de plazas, los cambios de adscripción y buena parte de los movimientos administrativos fueron espacios permanentes de negociación.
La diferencia es que hoy la administración estatal intentó ordenar esos procesos con reglas más estrictas mediante los lineamientos de la USICAMM. Ahí parece encontrarse buena parte del actual conflicto. Así, los moches y las palancas dejan de funcionar y no conviene al poder alterno.
Mientras tanto y hasta ahora, las demandas sindicales empiezan a cambiar de tono. Hoy muchas de ellas apuntan hacia retrasos administrativos, movimientos internos, rotación de funcionarios y problemas operativos que, paradójicamente, dependen en buena medida del propio funcionamiento interno de la estructura educativa en el que los sindicatos tienen control.
Por eso tampoco resulta casual que las negociaciones más delicadas hayan salido de la SEV para instalarse en la Secretaría de Gobierno, donde Ricardo Ahued conduce el diálogo por instrucciones de la gobernadora Rocío Nahle.
Ese dato dice mucho. Cuando un conflicto administrativo termina resolviéndose en la mesa política del gobierno, significa que el problema dejó de ser solamente educativo y se puede ver el tinte político que conviene a quienes lo exponen.
Algunos interpretaron esa decisión como una señal de debilidad de Claudia Tello, quien regresa a su curul. Otros sostienen exactamente lo contrario: que el gobierno decidió respaldar institucionalmente una estrategia que difícilmente podría sostener una sola dependencia frente a 58 organizaciones sindicales con intereses, tamaños y agendas distintas. La nueva vía es dejar en la mesa que el problema no era la persona, es la política de transformación que viene desde más arriba.
La mayoría de los problemas que hoy se discuten pueden resolverse con mayor eficiencia administrativa. Lo verdaderamente complejo será desmontar esas inercias construidas durante décadas sin romper el diálogo con quienes forman parte del sistema educativo.
El verdadero debate ya no gira alrededor del titular, pues hoy fue Claudia Tello, mañana será otra persona. Lo que realmente está en juego es saber hasta dónde llegará el gobierno de Rocío Nahle y su mediador Ricardo Ahued en su intento por transformar el último gran monstruo burocrático del estado.
Y esa respuesta no la darán los discursos. La darán los resultados, pues Rocío podría nombrar ahí alguien también de mano firme.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |