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MORENA CONTRA MORENA

La historia política mexicana ofrece una enseñanza permanente: ningún partido suele ser derrotado cuando la oposición es fuerte; normalmente comienza a perder cuando deja de gobernar primero sus propias diferencias

MORENA CONTRA MORENA /
Luis Ramírez Baqueiro
2026-08-03  
20:36

En política, las derrotas más dolorosas rara vez provienen del adversario que se encuentra enfrente. Casi siempre nacen desde el interior. Y si hoy existe un desafío verdaderamente serio para Morena en Veracruz rumbo al proceso electoral de 2027, ese no se llama PRI, PAN o siquiera Movimiento Ciudadano. Su principal adversario es el propio Morena.


La paradoja resulta evidente. Mientras la oposición tradicional continúa sin encontrar un discurso capaz de conectar con una ciudadanía que durante décadas castigó sus gobiernos, el mayor desgaste del partido gobernante proviene de las disputas internas, de los proyectos personales y de quienes han decidido privilegiar sus ambiciones por encima del movimiento que los llevó al poder.


Los ejemplos abundan.


El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara ha mantenido una línea permanente de confrontación con el gobierno encabezado por Rocío Nahle García. Más que ejercer una crítica interna orientada a fortalecer al movimiento, sus posiciones han servido para alimentar el discurso de los adversarios políticos. En distintos momentos, incluso, ha sido señalado por operar políticamente en favor de actores de Movimiento Ciudadano, generando cuestionamientos sobre dónde terminan sus coincidencias ideológicas y dónde comienzan sus intereses personales.


La propia Claudia Tello Espinosa, hoy de regreso al Senado, también protagonizó episodios de tensión política que terminaron debilitando la imagen institucional del partido, mientras que el caso de Eric Patrocinio Cisneros Burgos representa quizá la expresión más acabada de cómo un proyecto personal puede convertirse en un factor de división permanente dentro del movimiento.


Paradójicamente, estos personajes terminan desempeñando el papel que la oposición formal no ha podido construir por sí misma.


Porque, siendo objetivos, ni el PRI ni el PAN atraviesan hoy por una condición política que los convierta en una amenaza inmediata para la permanencia de Morena en Veracruz. Ambos institutos continúan pagando el costo de sus propias administraciones y enfrentan dificultades para reconstruir estructuras competitivas.


Movimiento Ciudadano ha logrado ganar presencia mediática y algunos espacios regionales, pero buena parte de ese crecimiento encuentra explicación precisamente en la incorporación o respaldo de cuadros provenientes del propio Morena.


En otras palabras: cuando Morena pierde espacios, con frecuencia no es porque sus adversarios los conquisten, sino porque algunos de sus propios militantes los facilitan.


Por ello cobra relevancia el mensaje enviado recientemente por el dirigente estatal Esteban Ramírez Zepeta, quien llamó a la militancia a "no comer ansias" y esperar los tiempos institucionales para la publicación de las convocatorias internas, previstas entre finales de agosto y septiembre. Su exhorto apunta a evitar que la competencia anticipada fracture al partido antes incluso de iniciar formalmente el proceso interno.


No es un mensaje menor.


Quien aspira a gobernar debe demostrar primero capacidad para respetar reglas.


En ese contexto, el trabajo político realizado por Ramírez Zepeta ha sido determinante para mantener cohesionada la estructura territorial de Morena, pese a los constantes intentos de descalificación provenientes tanto del exterior como de sectores inconformes del propio partido. Su labor ha consistido menos en aparecer en los reflectores y más en sostener la organización partidista que inevitablemente será puesta a prueba en 2027.


Tampoco puede perderse de vista otro elemento que algunos análisis nacionales suelen pasar por alto.


En semanas recientes se difundieron encuestas que anticipan escenarios adversos para Morena en varias entidades donde habrá elecciones para gobernador. Sin embargo, como ocurre con frecuencia, muchas de esas mediciones no transparentan plenamente su metodología, tamaño efectivo de muestra, nivel de representatividad o mecanismos de levantamiento, elementos indispensables para valorar su confiabilidad. Por ello, conviene interpretarlas con cautela y no como pronósticos definitivos.


En Veracruz, además, el contexto político posee características propias.


La operación de programas gubernamentales, la estabilidad financiera alcanzada por la administración estatal y una gestión que ha privilegiado la obra pública, la inversión y el desarrollo social generan un escenario distinto al que reflejan algunas proyecciones nacionales. Eso no garantiza victorias automáticas, pero sí dificulta sostener la narrativa de un inminente desplome electoral.


Morena conserva una ventaja competitiva importante.


Su verdadero reto no consiste en derrotar al PRI, al PAN o a Movimiento Ciudadano.


Consiste en impedir que las ambiciones personales terminen haciendo el trabajo que la oposición, por sí sola, todavía no ha logrado realizar.


Porque la historia política mexicana ofrece una enseñanza permanente: ningún partido suele ser derrotado cuando la oposición es fuerte; normalmente comienza a perder cuando deja de gobernar primero sus propias diferencias.


Al tiempo. 


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“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx


(COLUMNA "ASTROLABIO POLÍTICO")


 


Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com

 
 
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