A sus 36 años, Carbonell recibió la estafeta con una seriedad y madurez que le aportan, más que la corta aunque intensa experiencia, los genes políticos que trae en la sangre y la capacidad intelectual adquirida en el aula y en la brega.
El fundador del original partido Convergencia Democrática ha tratado de replicar el apoyo a la juventud que conoció y aprovechó personalmente de parte del gobernador Rafael Hernández Ochoa (1974-1980).
Como líder moral indiscutible de MC, Delgado Rannauro se manejó de acuerdo con los cánones de la política a la mexicana y mantuvo un control estricto sobre los rumbos de su partido, que dieron en un crecimiento satisfactorio que aportó dos gubernaturas (Jalisco y Nuevo León), más varias diputaciones, algunas senadurías y muchas alcaldías en todo el país.
Pero el tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos, como canta el poeta Milanés, y en la cuadra naranja se empiezan a vislumbrar los tiempos de la renovación del liderazgo. Viejo zorro de la política y de la vida, Dante ya está edificando su sucesión y maneja sus piezas como todo un maestro del ajedrez.
Una jugada ha sido el acceso a la dirigencia nacional de Jorge Álvarez Máynez, y con él el de varios dirigentes estatales. Entre estos últimos destaca la figura de Luis Carbonell en Veracruz, por su cercanía afectiva con el dirigente moral y por su formación política, cercanísima también.
De buena fuente dicen que Dante Delgado está muy satisfecho de lo mucho que ha hecho su discípulo en el corto tiempo que lleva como líder estatal, y muy en corto abriga buenas esperanzas de que el primer domingo de junio se alzarán los naranjas como la segunda fuerza electoral de Veracruz.
Eso sería toda una hazaña que consagraría a Carbonell, el joven. Por eso no para de trabajar en todos los rincones jarochos.
sglevet@gmail.com |