En 2025, nadie advirtió en Veracruz el movimiento genial que estaba proponiendo, y con el concurso eficiente y disciplinado del entonces nuevo
coordinador estatal, Luis Carbonell de la Hoz, gambeteó y llevó la pelota casi hasta la línea de gol en las municipales. El partido creció geométricamente en esa votación y subió de los 200 mil votos que había obtenido apenas un año atrás en la gubernamental a casi 600 sufragios a su favor, que le dieron 41 presidencias municipales y lo colocaron como la segunda fuerza política de Veracruz, superando al PAN y el PRI con sus adocenadas tácticas comiciales.
Y no, Movimiento Naranja no está en busca de candidatos para las elecciones de 2027 y 2029 y 2030. Menos trata de convencer a personajes de otros partidos para atraerlos a su cuadra.
El éxito conseguido en lo estatal y en lo nacional le da la personalidad y la fuerza para tomar las cosas con calma y examinar los probables ingresos de quienes están tocando insistentemente a su puerta en el afán de treparse al carro naranja, que corre tan bien como el ciclista mexicano Isaac de Toro.
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