Bien decía el poeta griego Hesíodo: “Sé prudente. Lo mejor en todo es escoger la ocasión”.
Después del proceso electoral del 2024, Pepe Yunes ha mantenido una actitud discreta. No ha dejado de recorrer la entidad, no ha dejado de tender la mano a quien le extiende la suya, pero había sido especialmente discreto respecto a la actuación de la actual gobernadora, Rocío Nahle.
La situación actual, sin embargo, ameritaba un posicionamiento firme -respetuoso, sí, pero firme- para que los veracruzanos confirmen que él sigue estando del lado de las causas justas.
— La incompetencia del Gobierno no debe normalizarse. En este periodo vacacional el sector turístico veracruzano atiende a millones de vacacionistas, los ayuntamientos trabajan con lo que tienen, las microempresas prestan servicios sin apoyo, los pescadores sortean la temporada solos.
En sus palabras se resume la ineficacia de la actual administración estatal para atender con prontitud el impacto del gigantesco derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, la tiránica reducción del presupuesto para el sector turismo, el nulo apoyo para los pescadores en la entidad con el más largo litoral en el país.
Para Pepe Yunes, quien había guardado prudente silencio, llegó el momento de levantar la voz y exigir, como veracruzano, respuestas claras y contundentes de la administración estatal.
— Mientras, el gobierno estatal disminuye el presupuesto en Turismo, minimiza la inseguridad que lo rebasa y procura ocultar una crisis ambiental sin declaratoria de emergencia.
Y es que podrán las plumas asalariadas responder con diatribas al mensaje del político veracruzano, pero no podrán desmentir una sola de sus palabras. La gobernadora Rocío Nahle no ha entendido (o “hace como que la virgen le habla”) que no se le critica por el derrame de petróleo, como no se le criticó el año pasado por el desbordamiento de ríos y la inundación de ciudades enteras en el norte de la entidad.
En ambos casos se le cuestiona su lenta reacción, que en el caso de las inundaciones costó vidas humanas y que en lo que se refiere al derrame de crudo, está provocando un daño al ecosistema que podría tardar muchos años en restaurar.
Lo que se le reclama es que, en principio, son mediar investigación alguna, su interés sea el de minimizar las tragedias, lo que congela cualquier reacción de los cuerpos de emergencia.
Se le reclama que pretenda endilgar a quienes han difundido con estricto rigor la dimensión y las consecuencias del derrame de petróleo, la intención de afectar a quienes viven del turismo de playa, cuando ha sido su gobierno el que ha sido omiso en la promoción e impulso de la industria turística. Baste con revisar el despiadado recorte que dispuso para ese sector en el presente año.
Se le exige que dé una explicación, al hecho de que en ninguna de esas dos afectaciones (las inundaciones en el norte de la entidad y el derrame de petróleo en el Golfo) haya contado su administración con un seguro de protección contra desastres naturales. El año pasado argumentó que “era muy caro” y anunció la creación de uno propio, que no ha sido activado para el respaldo de pescadores y empresarios turísticos que resultaron afectados con la presencia de chapopote en las playas, ni para la protección de reservas ecológicas que están sufriendo por la presencia del petróleo.
La de Pepe Yunes es una voz autorizada y muchos veracruzanos la valoran hoy mucho más.
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Epílogo.
Y a propósito de la actitud omisa del gobierno estatal, el grupo interinstitucional conformado por la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Pemex y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, anunció que logró recolectar 894.2 toneladas de hidrocarburo a lo largo de más de 630 kilómetros de costa del Golfo de México, con lo que permitió que sólo 25 playas del estado de Veracruz dejaran de registrar arribo del contaminante. *** Estas 25 playas de Veracruz, además de otras 7 de Tabasco, suman 32 de las 48 zonas que originalmente registraban presencia de hidrocarburo a lo largo del Golfo de México. *** Del total del petróleo recolectado, 853.6 toneladas fueron extraídas directamente de las playas y 40.6 del mar. Para lograrlo, se movilizaron 3,365 elementos que recorrieron más de 630 kilómetros de costa, apoyados por 25 buques y embarcaciones, 48 vehículos, 6 aeronaves tripuladas y 6 drones, entre aéreos y submarinos. *** Y a propósito del período vacacional. ¿Recuerdan que hace algunos años la noticia al final de las vacaciones era que “se había conseguido saldo blanco”? Este año esa no será la nota. Al menos dos familias que decidieron visitar las playas de Veracruz ya no regresarán completas, pues alguno de sus miembros perdió la vida al sucumbir ante la fuerza del oleaje y las mareas.
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