En su primer mensaje como presidenta, Montiel retomó los principios fundacionales del movimiento, evocando la lucha política que dio origen a Morena y reafirmando su compromiso con el proyecto impulsado por Andrés Manuel López Obrador. En ese contexto, subrayó la importancia de mantener la lealtad a los ideales de justicia social, soberanía y bienestar.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue el compromiso con la integridad dentro del partido. Montiel aseguró que su dirigencia no tolerará actos de corrupción en gobiernos emanados de Morena y adelantó que, rumbo a las elecciones de 2027, quienes aspiren a una candidatura deberán contar con una trayectoria “impecable”. Este planteamiento se alinea con las voces al interior del partido que han llamado a fortalecer los mecanismos de selección de perfiles.
Asimismo, reiteró el respaldo al proyecto de la Cuarta Transformación y a la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacando la continuidad de una agenda centrada en el bienestar social y el desarrollo del país.
Con estos acuerdos y definiciones, Morena se perfila hacia un proceso de reorganización interna que busca consolidar su estructura, fortalecer su identidad y encarar con mayor claridad el escenario electoral de 2027.
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