La licencia de Rocha tiene sus intríngulis, sobre todo por dos razones: una, que es temporal, con lo que el solicitante deja abierta la posibilidad de regresar al puesto; la otra, que se solicita con la consideración de que se utilizará para estar dispuesto a ser investigado por la fiscalía mexicana, no para entregarse al fiscal gringo Jay Clayton, al administrador de la DEA Terrance C. Cole y a la jueza que lo juzgará, Katherine Polk Failla.
Como en todas las estrategias de Morena, el principio base es la mentira, y sobre ella se acumularán otras para tratar de sacar del brete al Gobernador descubierto en sus relaciones íntimas y delictuosas con el Cártel de Sinaloa, en particular con la facción de los chapitos.
Sucedió ya una vez en el caso del general Salvador Cienfuegos Zepeda, que fue detenido en Estados Unidos en octubre de 2020, y fue repatriado a México en noviembre de aquel año, porque el presidente López Obrador le hizo la petición directa al presidente Trump de que fuera juzgado en nuestro país.
Y la sorpresa fue que en enero de 2021, la Fiscalía General de la República exoneró al militar, pues aseguró no tuvo participación en actividades ilícitas y archivó la investigación, argumentando que las pruebas estadounidenses eran inválidas.
“Pruebas inválidas”… ¿le suena la expresión?
En aquel entonces, Trump se quedó con la tomada de pelo, y todo hace indicar que viene por la revancha en su segundo mandato. Solamente un mentecato como los asesores del expresidente AMLO y el propio asesorado pueden pensar que el presidente yanqui va a volver a caer en la trampa.
Es predecible que la fiscala carnala Ernestina Godoy Ramos va a seguir la orden de la presidenta carnala Claudia Sheinbaum y después de profundas investigaciones de tres días resolverá que el Gobernador con licencia es una blanca palomita y un funcionario impoluto. Claro que toda esa conclusión la presentará sin pruebas claras y sin documentos que fundamenten la inocencia de Rocha.
En la reunión de Palenque que todos niegan, López Obrador dio la orden de que se exonerara a Rocha y a los nueve colaboradores suyos que están acusados en la corte de Nueva York. Ahí escucharon la indicación tajante la Presidenta, los militares y los marinos, y el propio acusado, que salió con una gran sonrisa de satisfacción y alivio.
Y es que no imagina lo que se les viene.
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