Y anhelan fervientemente el Gobierno federal y los gobiernitos estatales morenistas que sea de lo único que se preocupen los mexicanos, de modo que olviden la violencia desmedida, la impunidad de los malos, la inflación galopante, las obras pésimamente construidas, el dinero malgastado a lo perro, los excesos del poder concentrado.
Y que se olviden sobre todo de la corrupción desmedida, de los robos en despoblado de los funcionarios de la Cuarta Transformación y de los hijos del patriarca, de sus cuates, de la actual administración…
Quiere la Presidenta que los mexicanos dejen de darse cuenta de que su Gobierno no resuelve nada, que está concentrado en salvar a los acusados de tener ligas con el narcotráfico, de ser el narcotráfico; de que está dispuesta a destrozar la economía del país, sustentada en la relación comercial con el gigante del norte, con tal de que los gringos no se lleven a Rocha Moya y a sus cómplices que aún no se han entregado.
Buscan los asesores del régimen que el pueblo, ése bueno y honrado que creen que pueden seguir engañando como lo hicieron por siete años, deje de ocuparse en la posibilidad de que la Cuarta Transformación fue una farsa absurda, una maquinación para hacerse de todo el poder, pero en especial de todo el dinero del erario, de la riqueza de la nación.
¿Que las obras monumentales del lopezobradorismo están cayéndose y matando gente? Ah, pero qué buenos goles metió la selección nacional, mexicana casi hasta las cachas porque tiene un colombiano, un español y dos jugadores nacidos en Estados Unidos, y eso no es injerencia extranjera, qué va.
¿Que no hay medicinas ni doctores en los hospitales? Ah, pero ahora sí vamos a llegar a jugar el quinto juego por primera vez en la historia.
¿Que los ciudadanos están hartos de tanta veleidad, de tanta incapacidad, de tanto latrocinio, de tanta violencia tolerada por el régimen? Ah, pero tenemos al portero que jugó seis mundiales, y eso nos hace únicos, irrepetibles, victoriosos.
Vamos adelante con los gritos de victoria, con la mexicana alegría desbordada en las plazas, con la exultación de la gloria nacional, con el orgullo de ser mexicanos como nadie en el mundo.
Pero el Mundial 2026 finalizará el domingo 19 de julio con la gran final que definirá al ganador de la Copa en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
Y lo que seguirá en México será de pronóstico reservado.
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