Ahí es donde el tema deja de ser administrativo y se convierte en pólvora política.
Porque, además, el antecedente no se olvida: el pasado 3 de febrero, hombres armados dispararon contra el domicilio del alcalde en la zona de La Calera. No hubo heridos, pero sí una carpeta de investigación abierta para esclarecer el móvil.
Hoy, con las denuncias sobre la mesa, la duda inevitable vuelve a flotar: ¿tuvieron estas auditorías y revisiones algo que ver con aquel mensaje de intimidación hacia el alcalde y su familia?
Eso solo lo dirá la Fiscalía. Pero el contexto ya obliga a mirar esa línea con más atención, pero lo políticamente explosivo es que en Banderilla la ley podría alcanzar a los propios equipos políticos y eso es algo que pocas veces se ve cuando se trata de revisar cuentas heredadas.
Por ello, las voces que desde ya empiezan a correr por los cafés políticos son muy simples y lineales; ¿habrá consecuencias reales, o terminará como tantas observaciones que duermen el sueño burocrático?
Porque si hoy que los partidos en el poder no aprovechan el campo fértil para hacer justicia ¿Cuándo?
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