El complejo turístico contemplaba una inversión cercana a los mil millones de dólares y pretendía construirse frente a las costas de Mahahual, en el municipio de Othón P. Blanco, Quintana Roo. El plan incluía playas artificiales, decenas de toboganes, piscinas, restaurantes, bares y áreas recreativas con capacidad para recibir hasta 20 mil visitantes al día.
La apertura estaba proyectada para 2027 y había sido presentada por Royal Caribbean como uno de sus destinos exclusivos para turistas internacionales en el Caribe mexicano.
Desde su anuncio, el proyecto generó críticas entre habitantes de Mahahual, activistas y organizaciones ambientalistas debido a la cercanía del desarrollo con el Sistema Arrecifal Mesoamericano, considerado uno de los arrecifes con mayor biodiversidad del planeta.
La polémica escaló rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios compartieron campañas contra el proyecto bajo argumentos relacionados con el impacto ambiental y el llamado "turismo extractivo", modelo que concentra beneficios económicos mientras las comunidades locales enfrentan daños ecológicos y presión sobre servicios básicos.
Organizaciones como Greenpeace México advirtieron sobre posibles afectaciones a manglares, arrecifes, mantos acuíferos y especies protegidas de la región.
Según los ambientalistas, la Manifestación de Impacto Ambiental presentada por la empresa minimizaba el impacto real del proyecto y omitía parte importante de la biodiversidad presente en la zona.
Entre las principales preocupaciones se encontraba la posible remoción de alrededor de 17 hectáreas de manglar, alteraciones en flujos de agua subterránea y afectaciones al sistema kárstico y acuífero de la región.
Además, organizaciones civiles señalaron que Mahahual, una comunidad de aproximadamente 2 mil 600 habitantes, no cuenta con la infraestructura suficiente para soportar una afluencia estimada de hasta 21 mil turistas diarios.
La controversia alcanzó relevancia nacional durante las últimas semanas luego de que activistas, creadores de contenido y usuarios de redes sociales viralizaran el caso y promovieran peticiones ciudadanas que reunieron millones de firmas para exigir la cancelación del proyecto.
Incluso, integrantes de Greenpeace México realizaron protestas frente al Palacio de Bellas Artes con mantas dirigidas a las autoridades ambientales.
El tema también llegó a Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum informó días antes que había solicitado a Alicia Bárcena revisar el caso a profundidad ante las preocupaciones ambientales generadas por el proyecto.
Un día después, Semarnat confirmó oficialmente que la autorización ambiental no sería otorgada para Mahahual.
"Sí invitaríamos a la empresa Royal Caribbean a que busque otro lugar, pero no ahí, no en el sitio maravilloso que es Mahahual".
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ya había intervenido previamente en el proyecto. A inicios de 2026, la Profepa informó sobre la clausura de trabajos realizados sin autorización de impacto ambiental en una superficie cercana a 79 mil metros cuadrados.
Durante las inspecciones, autoridades detectaron actividades de relleno, compactación y demolición en áreas de vegetación costera con presencia de manglar.
Ambientalistas advirtieron además que la construcción del complejo turístico podría generar más de 130 mil toneladas de residuos de obra y miles de toneladas anuales de basura urbana una vez en operación.
Pese a que Royal Caribbean aseguró que contemplaba programas de protección ambiental, conservación de manglares y tratamiento de aguas residuales, la Semarnat determinó que los riesgos ecológicos para Mahahual eran demasiado altos.
La dependencia federal dejó abierta la posibilidad de que la empresa explore otros puntos del país para desarrollar un proyecto turístico similar, aunque descartó completamente su construcción en esta región del Caribe mexicano. |