Especiales PAD



Premio Jardines vecinos


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2014-08-13  
18:38
(De la columna Fachas y Balcones floridos) Doña Inés buscó denodadamente el terreno que le permitieran fincar la casa de sus sueños: De dos pisos, con terrazas para llenar de flores... y plusvalía. Debía remar contracorriente, pues no todos los gustos son iguales. Ella se había hecho el propósito desde muy joven y para ello ha trabajado con tanto ahínco con Don Miguel, su compañero de vida y sus dos hijos. Ella dirigió el diseño, vigiló la obra y defendió su proyecto, así sus columnas y pozo de luz sin fronteras se vieron  realizados.


Doña Inés y Don Miguel son originarios de Tulancingo, Hidalgo, llegaron a Xalapa hace 40 años, porque es el punto medio entre Tulancingo y Acayucan donde reside otra parte de la familia. El buen clima fue determinante para tomar su decisión, sin embargo, no encontraron trabajo, a ella le ofrecieron uno bien remunerado para el extranjero pero no quiso y pensó 'Me quedo aquí porque en México si se puede'. Entonces se dedicaron al comercio de ropa. Con todo y las ganas, nuestra querida capital no los trató muy bien. Un buen vecino les recomendó que se fueran a Coatepec y allí, les ha ido de maravilla. Siguen comerciando  ropa, pero ahora con artesanías porque a ella le gusta mucho y desde hace 20 años son coatepecanos bien avenidos.


Don Miguel es hombre de campo, en su tierra sembraba maíz y tenía sus chivitos pero pasaban los años y la situación no mejoraba. Doña Inés criaba gallinas, ponía huevos de una en el nido de otra para acelerar la producción; lavaba ropa ajena pero tampoco veía progreso. Decidieron emigrar a Poza Rica, hace 50 años. Hicieron la lucha pero no vieron resultados y a los dos años partieron a Acayucan donde permanecieron 18 años. Allí Inés tomó la decisión de salir adelante: Se sumó al trabajo remunerado, desgranando maíz llegó a romper récords: 6 costales de 110 kilos cada uno ¡Por día! Recolectó semilla de calabazas y desgranó frijol; hizo tortillas para vender y dio de comer a 14 trabajadores. Después tomó un curso por correspondencia y aprendió a confeccionar ropa, 11 años fue costurera pero, el calor afectó su salud y la familia tuvo que trasladarse a Tulancingo. Vendió seguros y no se conformó, estudió por 3 años para ser promotora de seguros. Allí alcanzaron su sueño: Su primera casa de dos pisos. Aún así, decidieron venir a Xalapa para estar en medio de las dos familias. A Doña Inés, mujer religiosa y creyente la han regido dos principios: No mentir y ser siempre puntual.


Hace 20 años que viven en la residencia que soñó. Amplias terrazas en los dos pisos lucen muy ornamentadas y cobijan a mas de 200 plantas en macetas, en paredes, colgantes y en los arriates del corredor trasero de 2.5 metros de ancho por 9 de largo que Doña Inés se reservó para las rosas -sus preferidas, azaleas, crisantemos, anturios, belén y orquídeas; palmas, cola de borrego, cipreses, cactus, crotos, patas de elefante, hiedra; mandevillas, copa de oro, tulipanes, dalias, ala de ángel, gladiolas, cuna de moisés, teresitas, aretes...


El trabajo de jardinería lo realizan Don Miguel y Miguel hijo, siembran, trasplantan, riegan y hacen el trabajo pesado; Doña Inés riega y limpia la hojarasca. Dice que le encanta tocar las plantas, que son su vicio. En el negocio ayuda mucho Nancy, la hija, y en el área verde atrás de su local sembraron: Plátano largo y roatán, mango, limón y chinine: una araucaria y una buganvilia. Doña Inés concluye: 'Después de mi familia, las plantas significan todo para mi'. Así se simple y de profundo. xalapaflorida@hotmail.com


 

 
 
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