Huerta pidió investigar “hasta sus últimas consecuencias” a actores políticos vinculados con presuntos hechos delictivos o incluso con señalamientos de injerencia extranjera, dejando claro que el nuevo discurso de la 4T ya no busca solo resistir golpes, sino administrar daños.
Y ahí está el fuerte mensaje político: habría que diferenciar el caso Sinaloa del conflicto en Chihuahua, donde Morena impulsa acciones contra la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván.
Es decir: la 4T empieza a combinar defensa, contraataque y deslinde interno al mismo tiempo. Cierre de filas y movimiento social como el reciente en Chihuahua
Y en los cafés políticos ya se comenta que con la llegada de Ariadna Montiel Reyes el movimiento comenzó a endurecer su disciplina interna para evitar que los escándalos terminen contaminando a toda la estructura.
Porque en el nuevo ring político nacional, Morena parece haber decidido algo: dejar de ser únicamente costal y empezar también a tirar golpes. |