Y si nos venimos a lo local, el sexenio pasado presumió mucho cemento en comunidades aisladas, pero las obras insignia de las zonas urbanas quedaron a deber de forma monumental. Tan solo hay que asomarse a Xalapa, la caja de resonancia del estado, para ver esos dos puentes de la avenida Lázaro Cárdenas: quedaron a medias, con trazos alterados, pendientes de miedo, funcionales a chaleco pero estéticamente dan lástima. ¿O qué decir de los elefantes blancos que devoraron más de dos mil millones de pesos y que hoy siguen sin estrenarse? Ahí están como ejemplos la Arena Macuiltépetl en la capital o la remodelación del estadio Luis "Pirata" Fuente en Boca del Río, que sabrá Dios para cuándo se usarán. Para cuando se decidan a usarlos, hasta las varillas estarán oxidadas.
Por eso, ahora que la gobernadora Rocío Nahle anda anunciando carretadas de obras en su gestión, la pregunta obligada es: ¿qué tal lo van a hacer?
La utilidad no tiene por qué estar peleada con el buen gusto.
Viene en camino el Puente El Sotavento, y la duda es si quedará nomás "pasable" o aprovecharán para entregar algo digno. Si le van a meter 100 pesos a un proyecto, ¿qué les cuesta meterle otros 5 pesitos en la estética para que quede chulo de bonito? Que sea algo que dé orgullo presumir y no una plancha de concreto gris que deprima al pasar.
Por amor a Veracruz, el desafío ya no debe ser solo amontonar ladrillos, sino superar la prueba de la calidad y la belleza. De hecho, es de aplaudir que la gobernadora le esté metiendo “feeling” al Palacio de Gobierno y al Centro Histórico de Xalapa.
Más allá de los "opositodo”, que ya salieron a respingar por el gasto, se agradece la remodelación integral de un edificio histórico. Bien pudieron haberle puesto linóleo barato en vez de mármol, o haber chacualeado las paredes con resistol y pintura chafa de la económica, pero Rocío decidió hacerlo bien, y eso se reconoce.
La moneda está en el aire: ¿qué tipo de obra pública nos va a heredar este gobierno? ¿Proyectos bien hechos y estéticos, o de esos que medio sirven, construidos al puro bananazo?
El reto de la 4T veracruzana está en demostrar que saben gobernar y construir, para quitarle por fin la maldición a esa idea de que obra que tocan, obra que descomponen.
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(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA")
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