A su llegada como líder de la Jucopo, Bautista tuvo que hacer un enorme trabajo de reorganización y de recuperación del orden legislativo, y lo realizó con el enorme lastre de los diputados que había logrado dejar el exgobernador, quienes se dedicaron a ponerle piedritas en el camino y a avergonzar a la bancada mayoritaria con sus ridiculeces de seudo izquierdistas trasnochados.
Los 539 días transcurridos desde el 5 de noviembre de 2024 en que entró en funciones la LXVII Legislatura han sido otras tantas jornadas de reconversión de lo mal hecho, y del regreso de la cordura y las buenas maneras al trabajo
parlamentario. La madurez mostrada por el dirigente de la mayoría ha sido el fiel que ha permitido un mejor entendimiento entre las fuerzas políticas que convergen en el poder que representa al pueblo veracruzano.
Vivimos tiempos complicados para el estado, el país y el mundo, y todos los problemas convergen de lo global a lo particular. En una situación de complicaciones renovadas, lo mejor que se puede hacer es tratar de resolver los conflictos de la mejor manera y con el arma poderosa de la negociación, aderezada con la tolerancia hacia los adversarios.
Al esfuerzo de hacer concordar las diferencias y convertirlas en áreas de oportunidad, se ha sumado la propuesta de mantener una cercanía profunda con el pueblo, con los representados, lo que implica horas y días de escuchar con paciencia e interés las peticiones y los comentarios de los ciudadanos que se acercan con la confianza de que podrán ser tomados en cuenta y se trabajará para solucionar sus necesidades.
La actual Legislatura está encontrando el camino de la eficiencia productiva, y eso se agradece, después de tantos años de puras pérdidas.
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