Sin tacto.
Sergio González Levet.
 

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Grupo MAS contra Veracruz
2026-07-07

La alcaldesa porteña Rosa María Hernández Espejo ha comenzado una verdadera odisea para rescatar el agua de los veracruzanos de la mano privada del Grupo MAS, integrada por la empresa española Acciona.


     Durante más de 10 años se han documentado cientos, miles de quejas ciudadanas por los incrementos en los cobros del agua, así como cobros excesivos, deficiencias en el suministro, fugas sin reparar, y ni siquiera menciono la pésima atención a los usuarios de parte de los trabajadores y empleados de la empresa.


     También hay que mencionar centralmente el conflicto laboral generado con el Sindicato de Trabajadores del ahora extinto Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz, que ha dejado en ruinas el importante edificio donde se encontraban las instalaciones, en la esquina de las calles Colón y Grijalva.


     Al inicio de su administración, la presidenta Hernández Espejo anunció que el ORFIS realizaría una auditoría integral sobre diversos aspectos financieros, técnicos y jurídicos, además de analizar la operación del servicio, información por cierto que no tardará en darse a conocer por parte de la autoridad fiscalizadora del estado.


     Ahora el pleito ha ido escalando. No hace más de dos meses, el organismo privado le solicitó al Ayuntamiento de Veracruz la recuperación de una cartera vencida que supera los 2,600 millones de pesos. Sin embargo, el Ayuntamiento respondió que no podía iniciar dichos cobros sin el soporte jurídico adecuado, ni sin la integración de expedientes individuales asociados a cada cuenta.


     Y llegamos al cuello de botella, pues el Grupo MAS ha tomado la decisión de cobrarse a la mala los recursos de la renta que mes con mes tiene que depositar al Instituto Municipal del Agua, y que corresponde legalmente por la concesión otorgada.


     Los jarochos han padecido verdaderamente por esa privatización, porque MAS no mejoró sustancialmente el servicio de dotación de agua potable, como se prometía en la concesión que le otorgó el Ayuntamiento hace algunos ayeres, y menos redujo el costo de los pagos. Bonito negocio ha sido para la empresa cobrar caro por un servicio deficiente, y todavía pretende cobrarse a la mala para sanear su cartera vencida.


     La maestra Hernández Espejo ha mostrado su voluntad de rescatar el servicio y se propone mejorar la operación, los costos y la calidad en la dotación del vital líquido que es maná en una región tan calurosa como la del Puerto.


     Obvio, la empresa concesionaria no quiere soltar los jugosos dividendos que le da la famosa concesión, pero el bienestar del pueblo se impondrá sobre los intereses particulares, y pronto tendrá que entregar su negocito, por más movimientos legaloides que haya estado haciendo.


     El rescate del agua potable será un acto de justicia y de buen gobierno. Sólo quedará mejorar y abaratar el servicio.


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