Sin tacto.
Sergio González Levet.
 

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México después del futbol
2026-07-09

Con la derrota de México ante Inglaterra y su salida del Mundial, de lo primero que podemos estar contentos es de que cuando menos ocho mexicanos salvaron la vida, porque eran los que seguramente iban a ser apachurrados en las celebraciones del Zócalo y del Ángel de la Independencia si nuestros muchachos hubieran hecho la hombría de pasar a la siguiente ronda. 


También hay un asunto de salud pública, pues se dejaron de consumir cientos de miles de litros de cerveza y tequila y ron y brandy, y con eso muchos hígados nacionales dejaron de sufrir por las congojas del alcohol en demasía. 


Sí, dolió la derrota al orgullo nacional, pero también nos permitió salir del sueño mundialista que ha sido una pesadilla para nosotros desde que empezamos a participar en 1930, cuando se jugó la primera Copa en Montevideo, Uruguay, a un lado del Mar de la Plata; Copa que conquistaron los anfitriones charrúas de la misma manera que en 1950 fueron a Río de Janeiro, al Maracaná, a ganarle a Brasil, lo que provocó hasta suicidios de fanáticos cariocas, que consideran al futbol como una religión. 


Y la salida del sueño convertido en pesadilla nos arrojó de nueva cuenta a la cruenta realidad, lo que fue una congoja para todos, pero al mismo tiempo una necesidad indispensable por la premura de los tiempos que corren, que nos están llevando al abismo irremisible de la violencia incontenible, que acaba con nuestra gente y nuestra tranquilidad; de la corrupción galopante, que está terminando con lo poco que nos queda de riqueza; de la incapacidad absoluta de las autoridades, que no pueden hacer nada bien; de la desaparición de nuestra democracia, que tanto nos costó en recursos y en vidas humanas. 


Terminó el Mundial y la Mañanera del Pueblo se quedó sin tema, con lo que la Presidenta tuvo que volver a la antigua y ya insoportable cantaleta de que la culpa de todo la tienen el presidente Felipe Calderón (tío de un conocido columnista veracruzano) y su secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna. Todo para no hablar de la realidad que agobia a los mexicanos y de los yerros que comete su Gobierno para defender a los protagonistas de la Cuarta Transformación metidos hasta el cuello con las bandas del crimen organizado, entre ellos los tres infantes lopezobradorianos más grandes. 


Acabaron la tensión y las esperanzas fallidas de los juegos de eliminación directa y regresó el creciente enojo de la gente en contra de las mentiras y los excesos de las autoridades que llegaron al poder porque prometieron que iban a ser sencillos, austeros y honrados. 


México volvió de nuevo a su realidad, a su horrible realidad, a su fastidiosa cotidianidad llena de crímenes, desapariciones, secuestros, cobros de piso, hurtos. 


Terminó el futbol, ahora falta que termine la pesadilla de Morena. 


 


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