Y, a contrapelo, la información sobre acciones del Gobierno de la República se ha ido difuminando, junto con todo lo que tenga que ver con los señalamientos sospechosistas de una relación con el crimen organizado.
La doctora Sheinbaum dejó de informar por completo y a cada pregunta sobre temas álgidos responde con la misma cantaleta:
- “Sobre eso ya me manifesté hace algunos días”.
- “Eso le toca contestarlo a otra dependencia”.
- “Voy a ordenar que se investigue”.
- “Eso se ya se está investigando, y apenas haya alguna información, se las haré saber”.
- “Ésa no es una pregunta sino una provocación, y no voy a caer en ella”.
Desde hace dos meses, en La Mañanera del Pueblo la presidenta Sheinbaum dejó de responder preguntas y solamente acepta las manifestaciones elogiosas de los participantes comprados o las preguntas inducidas por los asesores de Jesús Ramírez, que se convierten en una oportunidad de falsear hechos y realidades.
No informa nada y para nada, pero cómo miente y cómo insulta.
El diálogo de sordos en que convirtió AMLO a La Mañanera se terminó por decantar en el monólogo de una ciega que no ve la realidad pavorosa que padecemos los mexicanos.
Y como cada día es menos vista y menos creíble la conferencia de prensa de la Sheinbaum, lo previsible es que termine por desaparecerla.
Al cabo que a ella nunca le ha gustado.
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