Ahí comenzó a dibujarse buena parte de su perfil.
Su especialización en la formación sacerdotal lo llevó a presidir la Organización de Seminarios Mexicanos y posteriormente la Organización Latinoamericana de Seminarios. Benedicto XVI observó esas capacidades y el 15 de octubre de 2009 lo nombró obispo coadjutor de Papantla. En mayo de 2012 asumió plenamente aquella diócesis veracruzana.
Pero sería Francisco quien le abriría las puertas del Vaticano.
El 21 de septiembre de 2013, curiosamente exactamente trece años antes de su nombramiento en Puebla, el papa Francisco lo designó Secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero, elevándolo simultáneamente a la dignidad de arzobispo ad personam. No fue un nombramiento menor: significó participar desde Roma en uno de los temas fundamentales para el futuro de la Iglesia, la formación de quienes serían los sacerdotes de las siguientes generaciones.
Ocho años después volvió a Veracruz.
El 8 de diciembre de 2021 Francisco lo nombró arzobispo metropolitano de Xalapa, donde tomó posesión el 8 de febrero de 2022. Llegaba entonces a una Iglesia golpeada por la inesperada muerte de monseñor Hipólito Reyes Larios y necesitada de reconstruir estabilidad y conducción pastoral.
Ahora León XIV lo envía a Puebla, una de las arquidiócesis históricas y de mayor peso de México. El traslado puede leerse, por su propia trayectoria, como la continuación de una carrera episcopal que ha transitado por parroquias, seminarios, Papantla, Roma y Xalapa antes de desembocar en territorio poblano.
Y entonces aparece inevitablemente la pregunta: ¿quién llegará a Xalapa?
Aquí surge una curiosa coincidencia histórica.
El cardenal Sergio Obeso Rivera fue obispo de Papantla antes de convertirse en arzobispo de Xalapa. Patrón Wong recorrió prácticamente la misma ruta: Papantla y posteriormente Xalapa. Incluso durante la sede vacante provocada por la muerte de Hipólito Reyes, quien quedó como administrador apostólico fue precisamente el actual obispo de Papantla, José Trinidad Zapata Ortiz.
¿Podría repetirse la historia?
Zapata Ortiz, nacido en 1959, conoce perfectamente la provincia eclesiástica y conoce Xalapa porque ya tuvo temporalmente la responsabilidad de conducirla. Es, por ello, uno de los nombres que naturalmente pueden aparecer cuando se analice la sucesión. Pero una cosa son las coincidencias y perfiles y otra muy distinta las decisiones de Roma: hasta este momento no existe anuncio de la Santa Sede que permita asegurar quién ocupará la sede xalapeña.
Lo cierto es que la partida de Patrón Wong deja una vara alta.
Porque pocas veces Xalapa ha tenido al frente a un pastor con semejante experiencia internacional y conocimiento de las estructuras vaticanas. Su paso por la Congregación para el Clero constituye probablemente una de las credenciales más relevantes de su ministerio episcopal.
Hoy Puebla gana un arzobispo con oficio, experiencia y mundo recorrido.
Xalapa, mientras tanto, entra nuevamente en tiempo de espera.
Y quizá habrá que volver a mirar hacia Papantla, porque en la Iglesia, como en la historia, hay rutas que extrañamente parecen empeñadas en repetirse.
Al tiempo.
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