Bitácora Veracruz.
Miguel Ángel Cristiani González.
 

Otras entradas
2026-10-14 / El mejor café se cultiva en San Pablo Coapan
2026-10-13 / Raúl Peimbert: el talento veracruzano que trasciende fronteras
2026-10-11 / San Pablo Coapan: un mar de flores que perfuma a Veracruz
2026-10-09 / La Universidad Veracruzana y la cuenta de los 7 mil millones
2026-10-08 / El gobernador que mandaba a comprobar las obras
2026-10-07 / ¿Y si….el rector no termina los cuatro años?
2026-10-06 / ¿20 millones bajo la lupa en el Ayuntamiento de Veracruz?
2026-10-04 / IPAX: cuentas bajo la lupa y policías sin uniformes
2026-10-02 / Los pequeños detalles también ahuyentan al turismo
2026-09-29 / IPAX: ¿cambio de comandante o cambio de rumbo?
 
Xalapa, atrapada entre marchas y embotellamientos
2026-10-15

Si el tránsito vehicular de Xalapa ya es un dolor de cabeza cotidiano, con calles saturadas, automovilistas avanzando a vuelta de rueda y accidentes que complican todavía más la circulación, ahora hay que agregarle la temporada de manifestaciones.


Las hay de todo tipo: políticas, sindicales, laborales y de grupos que buscan hacer visibles sus demandas o demostrar su capacidad de movilización. Todas tienen algo en común: cuando bloquean las principales calles del centro, miles de xalapeños terminan pagando las consecuencias.


La mañana de este miércoles, el primer cuadro de la capital veracruzana volvió a convertirse en un verdadero laberinto para quienes necesitaban circular por la zona, debido a la manifestación de trabajadores del Seguro Social.


El problema no es que la gente proteste. En una sociedad democrática, manifestarse es un derecho que debe respetarse. Los trabajadores tienen derecho a exigir mejores condiciones laborales, los ciudadanos a reclamar servicios y las organizaciones a hacer públicas sus demandas.


La pregunta es otra: ¿por qué esas expresiones tienen que traducirse necesariamente en la paralización de calles y avenidas?


Quien debe llegar a su trabajo, recoger a sus hijos en la escuela, acudir a una consulta médica o realizar un trámite no siempre tiene la posibilidad de esperar indefinidamente a que termine una protesta.


Y el asunto se complica cuando, además del bloqueo en la calle de Enríquez, frente a Palacio de Gobierno, se colocan barreras en las vialidades circundantes. En lugar de ofrecer rutas alternas que permitan mantener cierto flujo vehicular, los cierres pueden terminar extendiendo el congestionamiento a otras calles del centro.


La ciudadanía merece saber quién toma esas decisiones y con qué criterios se determina el cierre de cada vialidad. ¿Existe una estrategia para reducir las afectaciones o simplemente se colocan barreras y se deja que los automovilistas busquen cómo salir del embrollo?


Una alternativa razonable sería que las autoridades establecieran, mediante diálogo y acuerdos previos, espacios para las concentraciones, como la Plaza Lerdo, procurando mantener libres los carriles de circulación y garantizar el acceso peatonal. Cuando las circunstancias exijan cierres, deberían anunciarse oportunamente, acompañarse de rutas alternas y limitarse a lo estrictamente necesario.


Escuchar a los manifestantes no tiene por qué significar abandonar a los demás ciudadanos a su suerte. El derecho a protestar y el derecho al libre tránsito deben conciliarse con medidas de organización, no enfrentarse como si uno tuviera que anular al otro.


Y hay motivos para anticipar que el desafío podría crecer conforme se intensifique la actividad política y comiencen las movilizaciones de quienes aspiren a una candidatura. Si cada grupo decide medir su fuerza llevando contingentes al centro de Xalapa, la ciudad necesitará algo más que paciencia: requerirá planeación y autoridad para ordenar la circulación.


Porque una capital no puede funcionar si cada manifestación se convierte en un bloqueo generalizado y cada automovilista queda atrapado sin saber por dónde avanzar.


Y como dice Pancho López, el filósofo ateniense xalapeño:


“¡Esto todavía se va a poner peor! Cuando lleguen los aspirantes con sus contingentes para presumir músculo político, a ver si no terminamos llegando a pie, porque en Xalapa hasta para avanzar una cuadra hay que hacer campaña… ¡pero por el derecho a circular!”


 


Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com

 
Regresar a la Página Principal
Aviso de Privacidad
 
Comentarios
 
En Política al Día nos interesa tu comentario, es por eso que creamos este espacio para tí. Aquellos mensajes que contengan un contenido vulgar, difamatorio u ofensivo, serán eliminados por el administrador del sitio. Leer normas y políticas