¡Fue un buen inicio de semana!
¡Por fin!, los niños regresaron a clases (bueno, casi todos, pues el mal tiempo motivó al gobierno estatal a suspender clases en algunos municipios) y -¡oh sorpresa!- la gobernadora Rocío Nahle llegó de muy buen humor a su conferencia de prensa.
El ambiente fue notoriamente distinto y los reporteros se pudieron soltar y hacer los más variados cuestionamientos a la mandataria estatal. El problema, sin embargo, es que cuando anda “de buenas”, la gobernadora no es muy cuidadosa de sus palabras y es oportuno hacer algunas aclaraciones.
El primero, más que aclaración, es un buen consejo: no hay peor empleado que el que no está a gusto en su trabajo. Si Valentín Herrera Alarcón (secretario de Salud) le informó su intención de renunciar al cargo, obligarlo a quedarse no es la mejor respuesta.
Había al menos dos opciones que pudieron ser más adecuadas: una, la más lógica, era aceptarle la renuncia, y la otra era ir a fondo, conocer las razones por las que alguien que aceptó ese encargo hace poco más de un año, ahora ya no quiere seguir en él. Quizá si se corrigen esos detalles que le incomodan, podría continuar en esa responsabilidad.
Una observación más en ese tema: ser un médico “de primer nivel” no lo convierte en un buen secretario de Salud. Valentín Herrera estudió la carrera de medicina y más adelante la especialidad en cardiología porque -seguramente- soñaba con dedicarse a esa rama. La administración de un sistema público de salud no parece formar parte de su vocación.
Y Rocío Nahle debe entenderlo. Ella estudió ingeniería petrolera y buena parte de su vida se dedicó a ello. Nada tiene que ver esa especialidad con las responsabilidades que hoy enfrenta. En su caso, sin embargo, esa fue su decisión, ella ha buscado en los años recientes servir a la sociedad desde diversos cargos públicos (diputada federal, senadora, secretaria de Energía y ahora gobernadora).
Pero no en todos los casos es igual. Hay quienes tienen bien definida su vocación y si se les saca de esa ruta su rendimiento va a la baja. Es oportuno considerar esto al momento de seleccionar e invitar a alguien para que releve al doctor Valentín Herrera.
Con el buen ánimo que hoy tenía, la mañana de este lunes, en entrevista vía telefónica, Rocío Nahle no le rehuyó al tema de las encuestas, esas que son tan satanizadas cuando no les favorecen, pero a la vez tan ensalzadas cuando los ubican en posiciones de privilegio.
En su opinión, que seis de cada diez veracruzanos aprueben su gestión (encuesta “a modo”, pues hay otras mediciones que la colocan mucho más abajo) significa que los ciudadanos ven un gobierno “cercano, trabajador y orientado a resultados”. Ya en la conferencia de prensa, mostrando una modestia que pocos le creyeron, dijo que “por encima de las encuestas están los resultados”.
Buena apreciación, pero a la vez preocupante. Sus resultados, después de un año en el cargo, no son los que los veracruzanos esperaban. Si opina lo contrario, quizá valga la pena someterse al referéndum de revocación de mandato. No tendría de qué preocuparse, ya que un gobierno “cercano, trabajador y orientado a resultados” sería ratificado sin titubeos por la sociedad.
¿O no?
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Epílogo.
Algo que también debe entender la gobernadora, es que si el gobierno contrata un servicio y éste no se realiza con apego a las condiciones pactadas, lo conducente es cancelar dicho contrato y buscar a otra empresa que sí garantice el estricto cumplimiento de cada una de las cláusulas. *** La solución no puede ser que el gobierno se dé a la tarea de contratar personal (esto es, hacer crecer la nómina) para realizar tareas que dejo de hacer la empresa incumplida. *** ¿A qué viene esto? Frente a los problemas laborales que enfrenta la empresa LEIH (Limpieza Especializada Industrial y Hospitalaria) con su personal, al que no le paga puntualmente, lo que provoca constantes paros y movilizaciones de sus trabajadores, la gobernadora anuncia que se analiza la posibilidad de crear una empresa del gobierno que brinde ese servicio. *** Al fin y al cabo, “el dinero no es el problema”.
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